12 de octubre

De Enciclopedia de la Nación, la enciclopedia libre.

Fecha que a lo largo del siglo XX se ha ido asociando internacionalmente al Descubrimiento por antonomasia, aquel que permitió la primera globalización universal efectiva, por la que el Imperio español pudo comenzar a hispanizar a una parte importante del Género humano que había descubierto y que permanecía ignorado por la civilización realmente existente, en los años en los que también se produjo la Circunnavegación de la Tierra.

En España comenzó a celebrarse privadamente (por la Unión Ibero-Americana) a partir de 1913 como Fiesta de la Raza, celebración que fue asumida por el Ayuntamiento de Madrid a partir de 12 de octubre de 1917, alcanzando al año siguiente el carácter de fiesta nacional: "Se declara fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año" (Real decreto de 8 de mayo de 1918, firmado por Alfonso XIII, presidiendo Antonio Maura el Consejo de Ministros).

El día 12 de octubre de 1492, después de 72 días de navegación, llegaron a tierra firme las tres carabelas que los Reyes Católicos habían enviado para explorar una nueva ruta hacia las Indias, con el fin estratégico, al parecer, de encontrar una ruta con la que poder atacar en su momento al musulmán por su retaguardia, una vez que en enero de ese mismo año habían logrado victoriosamente acabar con el poder mahometano en la Península, siete siglos después de la invasión sarracena. Cristóbal Colón capitaneaba aquella expedición, y vuelto a España, aunque realizó un segundo viaje a aquellas tierras en 1493, otro tercero en 1498 e incluso un cuarto viaje en 1502, falleció en 1504 sin poder llegar a saber el alcance que habrían de tener aquellos descubrimientos, sin llegar a saber que habían topado con un nuevo continente, que había de ser conocido posteriormente como América. Por eso, cuando se asegura que 'Colón descubrió América' el 12 de octubre de 1492, se incurre en notable exageración y en obvio anacronismo.

Sin embargo el día 12 de octubre de 1492 señala simbólicamente la fecha en la que pudo comenzar a descubrirse el Nuevo Mundo, la fecha que con posterioridad será señalada como inicio de una nueva etapa de la humanidad, aquella en la que unos cristianos españoles se encontraron con unos hombres que no estaban ni descritos ni previstos en la Biblia, y que tampoco conocían la Biblia, ni siquiera el Nuevo Testamento, a pesar del imperativo mandato evangélico que Jesucristo había impuesto a sus apóstoles: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura (San Marcos, 16:15). ¿Qué sucedía? ¿No serían hombres aquellos indios?

Los españoles, instruidos por sus teólogos de Salamanca principalmente, supieron entender que aquellos seres recién descubiertos, que ni conocían la Biblia ni estaban previstos en el libro sagrado, eran hombres, y que como a tales había que tratarlos. En muy pocos años estaba en marcha la gran epopeya de la expansión hispánica y cristiana por América, incorporando a aquellos hombres a la civilización española, como siglos antes habían hecho los romanos en Hispania.

No se celebró el primer centenario del Descubrimiento en 1592, ni el segundo en 1692, ni el tercero en 1792. Fue en el siglo XIX, el siglo en el que el Imperio español se transformó en una ramillete de Naciones políticas hispánicas, el siglo en el que la Naciones sucesoras del Imperio español hubieron de conocer las ansias de otros Estados con voluntad de convertirse en Imperios (desde los jóvenes, anglosajones y protestantes Estados Unidos de Norteamérica, a Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda...), el siglo en el que se comenzaron a escribir, a construir y a reconstruir, las Historias políticas de Estados del Antiguo Régimen transformados en Naciones políticas, de las Naciones políticas surgidas de la desmembración de antiguos Estados, cuando comenzaron a servir las efemérides como símbolos e hitos de las particulares reconstrucciones históricas.

¿Y qué mejor, para menospreciar el papel esencial que los españoles ejercieron en América durante siglos, que quitar importancia a la conquista, evangelización e hispanización de millones de hombres en millones de kilómetros cuadrados, y ensalzar hasta el ridículo al supuesto descubridor? Fue precisamente en los Estados Unidos del Norte de América, plenamente operativo el principio de Monroe, donde los sucesores de protestantes anglosajones aliados con oleadas de emigrantes italianos, comenzaron a celebrar el 12 de Octubre como Día de Colón, pero en inglés, Columbus's Day. Un Colón que además, por supuesto, era italiano. La Colonmanía, como puede imaginarse, está bien cargada de ideologías interesadas.

El día 12 de octubre de 1892 sí que fue celebrado en España como fiesta nacional, al cumplirse el IV Centenario del Descubrimiento. Pero tuvo el carácter de fiesta puntual, por la efemérides centenaria.

Fue con ocasión de otro centenario, al conmemorarse los cien primeros años de la Constitución de 1812, cuando ya restañadas las heridas producidas por el parto de dos docenas de Naciones políticas de lo que había sido el Imperio español, comenzó a proponerse, en ambos hemisferios, que el 12 de octubre, que los anglosajones norteamericanos venían celebrando como Columbus's Day, debía convertirse en fecha simbólica de unión entre las repúblicas hispánicas.

El 12 de octubre de 1914 la Unión Ibero-Americana de Madrid propuso y celebró por vez primera la Fiesta de la Raza. El 12 de octubre de 1915 celebraron el Día de la Raza en la Casa Argentina de Málaga. A partir del 12 de octubre de 1917 el Ayuntamiento de Madrid asumió la celebración de la Fiesta de la Raza en la capital de España, de acuerdo con la Unión Ibero-Americana. Y el 15 de junio de 1918 el rey Alfonso XIII, presidiendo Antonio Maura Montaner en Consejo de Ministros, declaró fiesta nacional el día doce de octubre de cada año, «con la denominación de Fiesta de la Raza»:

«Real decreto. De acuerdo con Mi Consejo de Ministros, Vengo en autorizar al Presidente del mismo para presentar a las Cortes el adjunto proyecto de ley declarando fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año. Dado en Palacio a 8 de mayo de 1918. –Alfonso. –El Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner.

A las Cortes: Con ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América, en 1892, un Real decreto de 23 de Septiembre, coincidiendo con determinaciones análogas de otros Gobiernos, declaró día de fiesta nacional el 12 de Octubre. De aquel día data otro Real decreto que Su Majestad la Reina Regente firmó en el histórico convento de Santa María de la Rábida, autorizando la presentación a las Cortes de un proyecto de ley que perpetuase la festividad cívica. Miramientos que en esta conmemoración retraían a España de adelantarse a los Estados iberoamericanos pudieron demorar el proyecto; mas hoy, la mayor parte de ellos tienen ya establecida la fiesta nacional. Como «homenaje a la Nación española y a Cristóbal Colón» la calificó el Congreso peruano, y en reciente fecha el Poder Ejecutivo de la República Argentina declaraba que es «eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua, una herencia inmortal.» No puede faltar nuestra bandera entre las que son izadas en la anual conmemoración. Hemos de atestiguar nuestra correspondencia agradecida a la filial efusión de aquellas Repúblicas, y todavía más hemos de renovar la perenne afirmación de los vínculos que con ellas nos enlazan, y de la hermandad dentro de la cual queremos asistir a sus prosperidades, al tiempo en que procuramos la propia nuestra. Movido por estas consideraciones, el presidente que suscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros y autorizado por Su Majestad, tiene el honor de someter a las Cortes el siguiente proyecto de ley: Artículo único. Se declara fiesta nacional, con la denominación de 'Fiesta de la Raza' el día 12 de Octubre de cada año. Madrid, 8 de mayo de 1918. –El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura.»

«Ley. Don Alfonso XIII, por la gracia de Dios y la Constitución, Rey de España; A todos los que la presente vieren y entendieren, sabed: que las Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente: Artículo único. Se declara fiesta nacional, con la denominación de Fiesta de la Raza, el día 12 de Octubre de cada año. Por tanto: Mandamos a todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y demás Autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes. Dado en Palacio, a quince de Junio de mil novecientos diez y ocho. –Yo el Rey. –El presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura y Montaner.»


En 1926 el sacerdote español Zacarías de Vizcarra propuso en Buenos Aires que debiera utilizarse «Hispanidad» en vez de «Raza» en la denominación de la fiesta del doce de octubre. Ramiro de Maeztu, que fue Embajador de España en Argentina en 1928 y 1929, recogió en 1931 la propuesta que venía haciendo Vizcarra («La Hispanidad»); y el 12 de octubre de 1934, en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la velada conmemorativa del «Día de la Raza» (denominación impuesta en Argentina por el uso, pues no figura en el decreto de Irigoyen de 1917 que estableció la fiesta nacional argentina), pronunció el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Isidro Gomá Tomás, su Apología de la Hispanidad, convirtiéndose la máxima autoridad de los católicos españoles en apologeta de la idea de la hispanidad defendida por Maeztu. Aunque legalmente la Fiesta de la Raza no fue renombrada en España hasta 1958 como Día de la Hispanidad, de hecho el rótulo Día de la Hispanidad fue sustituyendo al de Fiesta de la Raza desde los últimos años treinta.

Legalmente el Día de la Hispanidad no alcanzó reconocimiento en la España del franquismo hasta 1958, cuando un decreto de la Presidencia del Gobierno de 9 de enero de 1958 estableció: «Dada la enorme trascendencia que el 12 de Octubre significa para España y todos los pueblos de América Hispana, el 12 de Octubre será fiesta nacional, bajo el nombre de Día de la Hispanidad.»

En 1981, tras la restauración borbónica y en vigor la Constitución de 1978, el Real Decreto 3217/1981, publicado en el primer Boletín Oficial del Estado del año 1982, refrendó el doce de octubre como «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad».

Pero en 1987 la Ley 18/1987 (BOE 241/1897, página 30149), aunque ratifica como festividad nacional de España el día asociado al Descubrimiento –frente a quienes pretendían elevar de categoría la conmemoración del 6 de diciembre, Día de la Constitución de 1978– y «establece el Día de la Fiesta Nacional de España en el 12 de octubre», prescinde de la denominación Día de la Hispanidad (término desprestigiado entre una progresía resentida y despistada que, en el mejor de los casos, estaba preparando las celebraciones del V Centenario sometida al yugo ideológico del «Encuentro»).

Veinte años después, en la España de 2007 profundamente confundida por las ideologías secesionistas y antiespañolas, la Fiesta Nacional del 12 de octubre, desfile de las Fuerzas Armadas Españolas incluido, es vista por algunos como una molesta realidad, que demuestra que España y la Nación española está lejos de resquebrajarse como quisieran.

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