La Leyenda Negra. Estudios acerca del concepto de España en el extranjero

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Portada de la octava edición de La Leyenda Negra
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Portada de la octava edición de La Leyenda Negra
Julián Juderías y Loyot, funcionario del Ministerio de Estado, se presentó en 1913 al concurso de la revista La Ilustración Española y Americana sobre la imagen de España en el extranjero, que ganó con su trabajo publicado en los números del 8 15, 22 y 30 de enero y del 8 de febrero de 1914. Ese trabajo tenía el nombre de La Leyenda Negra. Estudios acerca del concepto de España en el extranjero y en rigor era el primero en el que se utilizaba de forma sistemática la expresión leyenda negra para definir un método, usado principalmente por hispanistas pero también por los propios españoles, de interpretación de la Historia de España exagerando o fabulando sus partes negativas respecto a los demás, al tiempo que se ocultaban las positivas. Por ejemplo, se hablará de la intolerancia española apelando a la Inquisición, pero se ocultarán las matanzas en nombre de la religión realizadas en el resto de Europa: quema de brujas, asesinato de sacerdotes, &c; se destacarán las muertes de los indígenas americanos a manos de los españoles, ignorando que los demás países europeos que llegaron a América exterminaron de forma premeditada y sistemática a los indígenas, &c. Publicada la primera edición en 1914, en 1917 se publicó una segunda edición con un capítulo añadido: «La obra de España», preludio de las numerosas reediciones que recibiría después, lo que ayudó a popularizar el término que le da título.
«Qué es, a todo esto, la leyenda negra? ¿Qué es lo que puede calificarse de este modo tratándose de España? Por leyenda negra entendemos el ambiente creado por los fantásticos relatos que acerca de nuestra Patria han visto la luz pública en casi todos los países; las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y como colectividad; la negación, o, por lo menos, la ignorancia sistemática de cuanto nos es favorable y honroso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte; las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado contra España fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados o falsos en su totalidad, y, finalmente, la afirmación contenida en libros al parecer respetables y verídicos y muchas veces reproducida, comentada y ampliada en la Prensa extranjera, de que nuestra Patria constituye, desde el punto de vista de la tolerancia, de la cultura y del progreso político, una excepción lamentable dentro del grupo de las naciones europeas.

En una palabra, entendemos por leyenda negra, la leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos lo mismo ahora que antes, dispuesta siempre a las represiones violentas; enemiga del progreso y de las innovaciones; o, en otros términos, la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo XVI, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces y más especialmente en momentos críticos de nuestra vida nacional». (páginas 19-20)

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