
Leyenda Negra
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Concepto negativo, a veces fantástico y casi siempre tendencioso, aplicado frecuentemente a la idea de España y de su historia que se han formado los extranjeros.
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Orígenes de la expresión
La paternidad de la expresión Leyenda Negra es atribuida a Emilia Pardo Bazán, quien en una conferencia en París en 1899, criticando la leyenda áurea o visión optimista sobre España, afirmaba que el 98 suponía el final de la leyenda dorada española.
| «Para resumir: España desde esta deshecha borrasca en que lo ha perdido todo, también ha perdido su leyenda […]». |
Y posteriormente hablaba de la contraleyenda, esto es, de la Leyenda Negra:
| «Y pues mi sinceridad me autoriza, tengo derecho a afirmar que la contraleyenda española, la leyenda negra, divulgada por esa asquerosa prensa amarilla, mancha e ignominia de la civilización en los Estados Unidos, es mil veces más embustera que la leyenda dorada. Esta, cuando menos, arraiga en la tradición y en la historia; la disculpan y fundamentan nuestras increíbles hazañas de otros tiempos; por el contrario, la leyenda negra falsea nuestro carácter, ignora nuestra sicología y reemplaza nuestra historia contemporánea con una novela, género Ponson du Térail, con minas y contraminas, que no merece ni los honores del análisis. El tal novelón nos ha perjudicado, pues por absurda que sea la calumnia, siempre habrá quien la crea y propale; pero nada hubiese podido la calumnia contra nosotros, si nuestros yerros no colaborasen con nuestros calumniadores para llevarnos al abismo». |
También aparece de forma explícita por primera vez en la conferencia de Vicente Blasco Ibáñez impartida en su ciclo de 1909 en Buenos Aires, y titulada «La leyenda negra de España», donde critica los tópicos de matanzas de indios y otros desmanes, así como menta a la denominada leyenda rosa. Pero no por usar el nombre deja de caer en otro de los tópicos de la leyenda negra: la decadencia española en todos los órdenes desde el siglo XVII hasta el siglo XIX, momento en que España
| «es una nación que marcha a lo menos por el camino del progreso». |
Otros autores como Adolfo Posada o Eduardo González de Baquero usaron el término entre 1900 y 1914.
Definición a cargo de Julián Juderías
Sin embargo, el término toma forma sistemática a partir de la publicación del libro de Julián Juderías, La Leyenda Negra. Estudios acerca del concepto de España en el extranjero en 1914, obra que popularizó la expresión sobre todo a partir de su segunda edición en 1917.
Juderías define la Leyenda Negra como un método para interpretar la Historia de España, consistente en ocultar sus aspectos positivos y destacar o directamente mentir sobre los negativos. Así, se cuida de destacar la obra de España, comparada con la obra de Europa para mostrar que la presunta tolerancia europea frente a la intolerancia española es un mito, destaca la importante obra literaria de España durante el Siglo de Oro, y sitúa los orígenes de la leyenda negra en obras como la del ayo de Felipe II, Antonio Pérez, tratando algunas variaciones del término entre los liberales de las Cortes de Cádiz y los iluminados del siglo XVIII.
Variaciones de la Leyenda Negra
La Leyenda negra fue principalmente una consecuencia del odio que provocó en Europa la hegemonia española durante el Imperio de los Austrias. A fomentar este odio contribuyeron los conflictos religiosos surgidos como consecuencia de la Reforma, la expulsión de los judíos -establecidos después de su salida de España en diversos países europeos-, la envidia producida por la riqueza española, con la llegada del oro americano; la actitud de ciertos políticos españoles emigrados, como Antonio Pérez, o los choques entre los gobernadores de Flandes -desde el duque de Alba- con los nativos, origen de numerosos libelos antiespañoles.
Tras la instauración de los Borbones en el trono de España, el rencor y la antipatía de los reyes de Inglaterra y de Austria sin que Francia compensara esta situación siguió fomentando la Leyenda Negra. En esta época, una vez compensada la hegemonía española por la pujanza de Inglaterra, la leyenda negra se convierte en menosprecio de la cultura española, considerada inferior a la francesa y a otras: ¿Qué se debe a España? se preguntaba Nicolás Masson de Morvilliers. En el siglo XIX, la Leyenda Negra será utilizada por los liberales de ambos hemisferios para sus proyectos de independencia de las naciones hispanoamericanas; los liberales de las cortes de Cádiz se consideraban herederos de los comuneros de Castilla derrotados por los Austrias, el absolutismo monárquico frente al liberalismo desde su peculiar interpretación. También los escritores románticos, como Washington Irving o George Borrow, que veían en España una suerte de prolongación de la península arábiga, ajena a la «modernidad europea», avivaron la leyenda negra antiespañola.
La Leyenda Negra en la Constitución de 1978
En el siglo XX, los hispanistas suponen que el concepto ha desaparecido y que España se encuentra entre las naciones modernas y civilizadas que siguen la senda del progreso (precisamente lo que enunciaba Blasco Ibáñez en su conferencia de 1909). Sin embargo, la historiografía anglosajona y francesa suele darle un tono muy ocre a la etapa imperial española, y la memoria histórica que conforma la ideología del régimen constitucional español de 1978 implica la asunción implícita de la Leyenda Negra: con la aprobación de esta constitución, se suponía que el franquismo había sido una etapa oscurantista y retrógrada que había acabado con el progreso al que conducía a España la II República. Sin embargo, la República de 1931 jamás pudo conducir a ningún progreso, pues sus partidos se encontraban enfrentados antagónicamente, y los partidos que produjeron el cambio de régimen fueron los mismos que se levantaron contra la República en Octubre de 1934, preludio de la Guerra Civil Española que terminaría con la República. El franquismo triunfante tras la guerra no sumergió a España en ningún oscurantismo, sino que produjo un crecimiento exponencial de las fuerzas productivas que condujo sin violencias, «de la ley a la ley», a la democracia de 1978 una vez fallecido Francisco Franco. Por lo tanto, hay que constatar el enorme éxito que ha tenido la leyenda negra, hasta el punto de fomentar el olvido de la Historia de España entre los propios españoles, cuando no el odio abierto hacia su pasado.
Ver también
Enlaces externos
- Sobre el rótulo «Leyenda Negra» (http://www.filosofia.org/ave/002/b030.htm)
