Los desheredados. España y la huella del exilio

De Enciclopedia de la Nación, la enciclopedia libre.

. Los desheredados. España y la huella del exilio. Aguilar, Madrid 2007
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Henry Kamen. Los desheredados. España y la huella del exilio. Aguilar, Madrid 2007
Henry Kamen continúa en este libro los rasgos fundamentales de la Leyenda Negra. Siguiendo lo ya explicado en sus obras Imperio y Del Imperio a la decadencia, el anglobirmano afirma que la verdadera cultura española no fue realizada por los propios españoles, sino por los «exiliados» de España, ya fueran judíos, moriscos, jesuitas, liberales huidos a Francia o escritores huidos de la violencia de la Guerra Civil española. Según Kamen, la seña de identidad española más característica es la expulsión de sectores completos de su población, al tiempo que se creaba una identidad exculpatoria de tales desastres. Sin embargo, su proceder leyendanegrista le hace olvidar que también los judíos fueron expulsados mucho antes de Inglaterra (1290) y Francia (1394) y posteriormente perseguidos en otros lugares de Europa hasta no hace mucho; que en Estados Unidos, según Kamen un modelo de tolerancia y recepción de inmigrantes, mantuvo hasta no hace mucho una política de segregación racial con sus ciudadanos de raza negra, o que en toda Europa se produjeron expulsiones por persecuciones religiosas, como la que sufrieron los colonos ingleses del Mayflower ya en el siglo XVII.

En el colmo de su indefinición respecto a la realidad española, Kamen ignora que muchos de quienes denomina «españoles» y que huyeron de la Guerra Civil de 1936 rumbo a América, renunciaron a la nacionalidad española a la que supuestamente representaban y se nacionalizaron estadounidenses, venezolanos, mejicanos, &c. Y tampoco el libro se prodiga respecto al análisis de todos los que se quedaron. A algunos, como Juan Luis Vives o Gregorio Marañón, pese a desarrollar buena parte de su obra en España e influir en los autores españoles posteriores, los considera, siguiendo la citada indefinición, como «exiliados». Incluso habla, en términos ya no históricos sino psicológicos, de «exiliados interiores», que se concebían como desterrados de su propio país pese a vivir en él.

«Gracias al fenómeno del exilio algunos aspectos fundamentales de la cultura hispánica se desarrollaron y maduraron considerablemente en el extranjero con la ayuda de dos grandes naciones: Francia y Estados Unidos. El papel de estas naciones en el fomento de la creatividad hispánica pocas veces recibe la atención que merece, a pesar de haber sido muy amplio, vigoroso y fundamental. Sin ellas, la cultura peninsular andaría cojeando en la edad contemporánea.». (pág. 453.)