Pedro López de Ayala

De Enciclopedia de la Nación, la enciclopedia libre.

Pedro López de Ayala nació en Vitoria en 1332. En 1359, siendo capitán de la flota castellana, participó en el saqueo de los puertos de Valencia y Cataluña. También se vio envuelto en la guerra civil entre Enrique de Trastámara y Pedro I el Cruel, siendo partidario del segundo hasta que huyó a Francia y se puso al servicio del primero. Uno de sus servicios fue su participación en la Batalla de Nájera de 1367 contra el Príncipe Negro, a raíz de la cual fue hecho prisionero durante seis meses.

Por sus servicios recibió multitud de prebendas,como la donación de Arceniega, la torre del Valle de Orozco, Salvatierra y el Valle de Llodio. En 1375 fue nombrado alcalde mayor de Vitoria y al año siguiente, de Toledo. Su padre murió ese mismo año, momento en el que don Pedro le sucede en el Señorío de Ayala.

Ya al servicio del siguiente rey, Juan I, luchó en la batalla de Aljubarrota (1385), en la que los portugueses infligieron una severa derrota a las tropas castellanas. Don Pedro fue hecho prisionero «cubierto de heridas y quebrados dientes y muelas», como él mismo escribiría con posterioridad. Durante un año estuvo encerrado en una jaula de hierro hasta que el propio rey de Castilla pagó su elevado rescate.

En dicha batalla otro caballero alavés, Pedro González de Mendoza, señor de Hita y Buitrago, mayordomo mayor y capitán general de los Ejércitos de Castilla, salvó al rey de caer prisionero de los portugueses al dejarle su caballo, por lo que perdió la vida. El hecho quedó inmortalizado en el romancero castellano:

«Si el caballo vos han muerto,

subid, Rey, en mi caballo,
y si no podéis subir,
llegad, subiros he en brazos.
Poned un pie en el estribo
y el otro sobre mis manos;
mirad que carga el gentío;
aunque yo muera, libradvos».


En las Cortes reunidas en Guadalajara en 1390 se opuso al proyecto del rey de desmembrar su reino entre él y su hijo don Enrique. Ese mismo año don Pedro pasó a formar parte del Consejo de Regencia de la minoría de edad de Enrique III.

Como literato sus dos grandes aportaciones a las letras castellanas son el Rimado de Palacio, de contenido religioso, moralista y satírico, y las Crónicas, en las que, entre otros muchos acontecimientos, relató los frecuentes enfrentamientos de la Marina castellana contra ingleses y otros enemigos por la hegemonía en el Atlántico.

En 1398, ya con sesenta y seis años, fue nombrado canciller mayor del Reino, título por el que ha pasado a la posteridad. Casi una década ejerció dicho cargo, muriendo en Calahorra en abril de 1407. Su cuerpo reposa, junto al de su mujer Leonor de Guzmán, en Quejana.

Bibliografía